Siempre que veo un partido importante del Sevilla tiendo a compararle con aquél equipo de Juande que ganó dos Uefas y una Copa, y que peleó una liga hasta el final. Es injusto, porque ha pasado tiempo y comparar es odioso, pero no puedo evitarlo.
Ayer salió muy mal parado de la comparación. El balance que hago de la eliminatoria es que el Sevilla no la ha sabido entender. En la ida era netamente superior (además, el CSKA estaba en plena pretemporada), y con 0-1 se dedicó a dormitar, pensando que ya lo tenía medio hecho. El empate metió en la eliminatoria a los rusos, que tres semanas después son un equipo mucho más rodado y peligroso. De hecho el partido de ayer lo dominaron de cabo a rabo.
La temporada se le está haciendo muy larga a este Sevilla. Enfrascado en su pelea por la Copa, ha ido perdiendo frescura, y en los últimos dos meses es difícil recordarle dos partidos seguidos realmente buenos.
Curiosamente fue Palop, que ha salvado los muebles al equipo en muchas ocasiones, el que cometió el error más grave, no atrapando un fuerte disparo del japonés Honda. A nivel personal quiero referirme también a Kanouté, cuyo bajón esta temporada ha sido más que notable. Capell se ha estancado y debe reaccionar. El resto es más que aprovechable, pero el Sevilla a día de hoy necesita un nuevo entrenador. Jiménez ha ido creciendo, y le considero válido, pero en las situaciones extremas se paraliza y no da soluciones.
La última reflexión es inevitable: a nivel de clubs el fútbol español no está fino. Si esto es así, al menos no debemos caer en la prepotencia. Hace poco escuché a Pedro Martín, de la Cadena Ser, decir que la segunda división española era mejor que la primera francesa. Si analizamos la liga de nuestro país, vemos que hay dos equipos que ejercen una tiranía tremenda (sacan dieciocho puntos al tercero), otros dos con aparente buen nivel, pero que sufren en Europa (Sevilla y Valencia), y luego un nivel medio preocupante, del que sale de vez en cuando el Atlético de Madrid, equipo que va por libre. Al Mallorca y al Deportivo, con plantillas muy limitadas, les basta un orden perfecto y pinceladas de clase para estar arriba.
Por tanto, espero que no viajemos crecidos a Sudáfrica, es la única manera de tener opciones para ganar la Copa del Mundo. Y que Del Bosque elija a los mejores, y no busque soluciones políticas sino deportivas a los problemas que se planteen.
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