El domingo por la noche entrevistaron en la radio a José Antonio Montero. Rubén Martín, que era quien preguntaba, quería saber los recuerdos que tenía el ex azulgrana de aquella final maldita de París, la del tapón ilegal de Vrankovik. De lo que escuché (que me gustó mucho) saqué la conclusión de que a Montero no se le va a quitar nunca esa espina. Dijo algunas cosas que me llamaron la atención: cuando pasó por la liga francesa se cruzó en las canchas con uno de los que dirigieron aquella final, y aún tuvo ganas de recordarle la fechoría, y de pedirle que al menos reconociera el error, cosa que no sucedió. En el museo del Barcelona, comentó, hay una carta de la Fiba que reconoce a los azulgranas como campeones morales de aquella Copa de Europa, y que afirma que buscarán alguna manera de compensarles, lo cual no deja de ser llamativo.
Todo esto viene a colación tras la victoria sobre el Olympiakos, que ha supuesto el segundo título continental para el Barsa. También en París, y otra vez frente a un equipo griego. Ha sido la segunda vez que veo conquistar este título a un equipo español fuera de nuestro país, tras aquella hazaña del Joventut de Obradovic. Esto habla de la dificultad para conquistar este torneo. Pero Creus y Pascual han construído una plantilla muy completa, de la que me pregunto hasta dónde sería capaz de llegar si compitiera en la NBA (¿semifinales de conferencia, final?). Mis conocimientos de baloncesto no me llegan para valorarlo, pero tengo claro que la liga americana ya no es tan superior, la última final olímpica así lo demostró. Navarro amplía un palmarés que no tiene fín: ahora mismo es campeón prácticamente de todo, tanto a nivel de clubes como de selecciones.
También el domingo ví la entrevista que María Escario le hacía a Rafa Nadal, justo antes del inicio del Masters Series de Madrid. Fue una pena, desaprovechó cinco o diez minutos en preguntas banales, o más que repetidas. Sólo Pablo Motos lo hubiese hecho peor.
De la Liga ya queda poco por decir, el Madrid ha tenido el valor de no abandonar la persecución, y el Barcelona saltará el domingo al campo otra vez con la necesidad de ganar. El sábado hizo un partidazo en Sevilla, al que mereció ganar por cuatro o cinco goles, pero al final tuvo que sufrir, quizá porque es algo que va en la idiosincrasia del equipo. Al día siguiente, más por curiosidad que por otra cosa, quise saber qué titulaba Marca. Sólo había dos posibilidades: o meterse con Pellegrini, o hacerlo con el árbitro de Sevilla. Eligieron la segunda opción. Ayer en la entrevista digital de los lunes leí a un Segurola más distante y pasota que nunca respecto a la línea editorial de su periódico. Creo que su salida es inminente. Pienso sinceramente que Marca, tal y como es ahora mismo, sería un periódico estupendo para una dictadura, ya que defiende las cosas más insólitas con el descaro típico de ese tipo de regímenes políticos.
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No cabe duda que lo del Marca desde que lo dirige el tal Inda es lamentable. Quizá algún día sepamos el porque de esa persecución a Pellegrini.
ResponderEliminarYo creo que el error que cometería Florentino si le sigue el juego a Inda y le echa en contra de la masa social del club para traer a Mou estaría a la altura del que cometió cuando se cargó a Del Bosque.
En cuanto al Barcelona de baloncesto lo que está haciendo este año es muy grande. Si, como parece lógico, se lleva también la liga su temporada sería histórica. A la altura de la que hizó el año anterior el equipo de fútbol. Sin embargo en el Palau sólo había dos mil personas para recibir a la heroes. Ahí todavía hay muchas diferencias...
Por lo que dicen parece que Higuaín tiene también un pie fuera. Segurola dice de él que es el típico jugador por el que el Madrid paga una fortuna, pero que cuando lo tiene no lo valora.
ResponderEliminarNo sabía lo de las dos mil personas nada más. Parece que ya solo interesa el fútbol.