La eliminación del Barcelona a manos del Inter ha sido posiblemente el momento más duro para el barcelonismo desde aquella derrota ante el Real Madrid en 2002, luchando también por entrar en la final de la Champions League. Todo lo que ha rodeado a este choque le ha dado un tinte dramático: el viaje a Milán en autocar, decisiones arbitrales controvertidas en la ida y en la vuelta, esa manera de jugar y de comportarse de Mourinho...
Pero estos últimos días he tratado de olvidarme del portugués, y he reflexionado sobre el fútbol italiano. Supongo que habrá influido también que el otro día compré el DVD del mundial de España, en 1982. De aquél torneo ya se ha escrito mucho pero no puedo dejar de recordar a Gentile marcando a Maradona, o a Bergomi, con dieciocho años y ya repartiendo cera, como hizo a lo largo de su extensísima carrera, siempre en el Inter de Milán por cierto.
Una vez oí, creo que a Menotti (si no fue a él, sería a Cappa, pero es muy posible que lo hayan dicho los dos), que los italianos no defienden bien, sino que defienden muchos, y que por eso no les meten goles. En algunos momentos de desesperación, frente a rivales de ese país, he estado de acuerdo con esa afirmación, pero creo que si se analiza fríamente se llega a la conclusión de que no es posible tener la trayectoria que tienen solo en base a que se amontonan delante del portero. Los transalpinos son verdaderos maestros de la organización defensiva, la entrenan hasta el más mínimo detalle, y a la historia me remito. Las pruebas más concluyentes deben extraerse de los momentos más cruciales en el mundo del balompié, que son los campeonatos del mundo. Pero ni siquiera haría falta: la mejor España que recordamos no pudo hacerles un gol. Y a aquella Italia le faltaban piezas claves.
Podemos también repasar sus últimas actuaciones en la Copa del Mundo, aunque a un mes días de Sudáfrica da miedo. Los azzurri suelen pasar serios problemas en las primeras rondas, por sus problemas para hacer goles, pero luego en el mano a mano son letales. Es casi imposible ganarles un partido a vida o muerte. En el conjunto de las cuatro rondas definitivas de Alemania 2006 sólo les cayó un gol, ante Francia en la final y de penalty (pelota que apenas entró). A Alemania la ganaron 2-0, a Ucrania 3-0, y a Australia, en un partido increíble, por 1-0, de penalty dudoso. Aquél partido fue tremendo, recuerdo que lo pitó un trencilla español, y que cuando marcó Totti lo estaban pasando realmente mal, todos debajo del larguero, atacados con furia por los hombres de Hiddink.
Pero aquí no se acaba la cosa: en Corea y Japón les sacó del torneo un árbitro aún peor que el que padeció nuestra selección, y frente al mismo rival, Corea. El ecuatoriano Byron Moreno hizo todo lo que pudo y más para mantener vivos a los asiáticos. Dos goles, acabando partido y prórroga, doblegaron a una Italia que sufrió en aquél torneo varios robos escandalos (hasta cinco goles les anularon en tres partidos, también hubo expulsados).
En 1998, la anfitriona y a la poste campeona, Francia no pudo hacerles un gol en 120 minutos. Henry y compañía tuvieron que recurrir a los disparos desde once metros, tras un partido horroroso, como acostumbran ambas selecciones, y en el que estuvieron algo más cerca del gol los visitantes. Italia venía de eliminar a Noruega, por supuesto dejando su portería a cero.
Cuatro años antes también habían caído en los penaltis, nada menos que en la final, tras otro partido insoportable y sin goles. Esta vez los rivales eran los cariocas. En semis habían doblegado a los búlgaros por 2-0. España les hizo un tanto, y pudo haberles marcado otro, pero ese oficio - suerte que tienen lo evitó.
Por no hablar del mundial que organizaron en casa, donde sólo recibieron un tanto: el de Caniggia, en semifinales. Eso sí, sirvió para echarles.
Llegamos por tanto a la conclusión de que en los últimos nueve partidos de eliminatoria les han caído tres goles nada más. Los mismos que a España en el último que ha jugado, ante Francia.
Dejar tantas veces la portería a cero sólo puede ser fruto de un trabajo concienzudo, de una cultura que inculcan a los chavales desde muy críos. Esta manera de jugar desluce el espectáculo, pero al parecer no está en guerra con los buenos resultados, y por tanto merece que lo respetemos.
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Y esta selección con tan escaso bagaje futbolístico es tricampeona del mundo, además de haber sido finalista en otras ocasiones como la que mencionas de Estados Unidos en el 94. Desde luego que en aquel mundial el cattenaccio fue llevado a su máxima expresión.
ResponderEliminarPero en España'82 no recuerdo que Italia se caracterizara por su defensa al menos en los tres últimos partidos. En el histórico partido contra Brasil fue siempre a remolque y tuvo que irse al ataque en varias ocasiones porque no le valía el empate. A Polonia le ganó comodamente y a Alemania le hizo tres goles y falló un penalti al principio. Ay, que tiempos aquellos cuando empezaba a volvernos locos el fútbol...
La verdad es que el futbol italiano nunca se ha caracterizado por su futbol bonito....de lo poco bonito que puedo recordar es la epoca en la que jugaba en el AC Milan Marco Van Basten, Gullit, Rijkaard, etc etc.....aunque vosotros teneis mas memoria futbolistica que yo y puede que me equivoque....
ResponderEliminarJuanki, es aún peor, son tetracampeones. Vamos a ver si Javi puede comentar, parece que tiene problemas técnicos así que esto es una prueba.
ResponderEliminarLos italianos son grandes competidores a nivel europeo y a nivel mundial.
ResponderEliminarAún recuerdo el codazo Tasotti-Luis Enrique, o el Totti de las narices que siempre nos la ha tenido jurada...., y en la última eurocopa no fuimos capaces de meterles un gol en 120 minutos....Si no llega a ser por la suerte , Camonaressi hubiera cantado gol ante Casillas y hubieramos estado a día de hoy con el cuento de la gata flora.
En fin, Italia es mucha Italia y en el mundial no quiero ni verla, que caigan en la primera ronda.
Juanki el próximo año mínimo en PlayOff, no puede ser que estén ahi Ponfe y Alcorcón y nosotros a dos velas!!. Moce, tu Toledo no bajará porque le echa un par de narices , así que el próximo año otra vez al Salto del Caballo...